Durante años, los carbohidratos han cargado con una mala fama que no siempre es justa. En muchas dietas se han tratado como el enemigo número uno, pero cuando hablamos de entrenamiento, la historia es distinta. Son una de las principales fuentes de energía que utiliza tu cuerpo, especialmente cuando haces ejercicio de intensidad media o alta.
Cada vez que entrenas, tu cuerpo recurre al glucógeno, que es básicamente la forma en que almacena los carbohidratos en los músculos y el hígado. Ese “combustible” es el que te permite rendir, mantener el ritmo y no quedarte sin energía a mitad de la rutina. Cuando los carbohidratos escasean, ese tanque se vacía más rápido, y ahí aparecen señales claras: fatiga, falta de fuerza, menor resistencia e incluso dificultad para concentrarte.
Ahora, tampoco se trata de comer cualquier tipo de carbohidrato. La calidad importa, y mucho. No es lo mismo obtener energía desde alimentos reales como arroz, avena, papas, frutas o legumbres, que desde productos ultraprocesados llenos de azúcares añadidos. Los primeros te entregan energía más estable, además de fibra, vitaminas y minerales. Los segundos suelen provocar subidas rápidas de energía seguidas de caídas, lo que se traduce en ese típico bajón que te deja sin ganas de seguir.
Otro punto importante es el momento en que consumes los carbohidratos. Incluirlos antes de entrenar puede ayudarte a llegar con más energía, mientras que después del ejercicio cumplen un rol clave en la recuperación, ayudando a reponer el glucógeno que utilizaste. Esto es especialmente relevante si entrenas con frecuencia o tienes sesiones exigentes.
También vale la pena entender que no todas las personas necesitan la misma cantidad. Tu consumo de carbohidratos debería ajustarse a tu nivel de actividad, tus objetivos y cómo responde tu cuerpo. Alguien que entrena todos los días o hace ejercicios intensos va a necesitar más que alguien que entrena de forma ocasional. Escuchar esas señales —como tu nivel de energía, rendimiento y recuperación— es parte del proceso.
Al final, más que eliminar los carbohidratos, lo inteligente es aprender a utilizarlos a tu favor. Bien elegidos y en la cantidad adecuada, pueden ser la diferencia entre un entrenamiento a medias y uno donde realmente sientes que rindes y avanzas. 💪